Pregabalina
Tampoco es un agonista GABA, y aquí el nombre engaña más aún: «pregabalina» lleva GABA dentro y la molécula es un análogo estructural del GABA. Da igual. No se une al receptor GABA-A ni al GABA-B, no inhibe el transportador que recapta el GABA ni las enzimas de su metabolismo, y no aumenta la transmisión GABAérgica. Su diana es la misma que la de la gabapentina: la subunidad α2δ del canal de calcio dependiente de voltaje, una proteína auxiliar, no el poro. El efecto es modulador, y el trabajo que mejor lo enseña es con pregabalina: Bauer 2009 (J Neurosci 29:4076-88) trabajó con ratas a las que la lesión de un nervio había disparado la α2δ-1 en la terminal presináptica del asta dorsal, que es el cambio que se relaciona causalmente con la alodinia. La pregabalina crónica, a dosis que aliviaba la alodinia, bajó marcadamente esa α2δ-1 acumulada en la médula. Y aquí está el detalle que define el mecanismo: no tocó el ARN mensajero ni la proteína en el ganglio (o sea, no redujo la fabricación) y en cultivo redujo la α2δ-1 de la membrana sin acelerar su retirada. Lo único que queda es que frenó el envío del canal hacia la terminal. Modular es eso: cambiar cuántos canales llegan, no tapar los que ya están. Menos canales en la terminal, menos calcio con cada potencial de acción, menos liberación de neurotransmisores excitatorios. Que la nomenclatura NbN la etiquete como «bloqueador de canal de calcio dependiente de voltaje» es una simplificación de la etiqueta, no una descripción del mecanismo. La distinción vale un examen y, sobre todo, evita el error clínico de esperar de ella lo que se espera de una benzodiacepina.
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Qué es
Pregabalina. Grupo: Gabapentinoide (ligando de α2δ). En nomenclatura basada en neurociencias: Bloqueador de canal de calcio dependiente de voltaje, sobre Glutamato, GABA. Tampoco es un agonista GABA, y aquí el nombre engaña más aún: pregabalina lleva GABA dentro y la molécula es un análogo estructural del GABA. Da igual. No se une al receptor GABA A ni al GABA-B, no inhibe el transportador que recapta el GABA ni las enzimas de su metabolismo, y no aumenta la transmisión GABAérgica. Su diana es la misma que la de la gabapentina: la subunidad α2δ del canal de calcio dependiente de voltaje, una proteína auxiliar, no el poro. El efecto es modulador, y el trabajo que mejor lo enseña es con pregabalina: Bauer 2009 (J Neurosci 29:4076 a 88) trabajó con ratas a las que la lesión de un nervio había disparado la α2δ-1 en la terminal presináptica del asta dorsal, que es el cambio que se relaciona causalmente con la alodinia. La pregabalina crónica, a dosis que aliviaba la alodinia, bajó marcadamente esa α2δ-1 acumulada en la médula. Y aquí está el detalle que define el mecanismo: no tocó el ARN mensajero ni la proteína en el ganglio (o sea, no redujo la fabricación) y en cultivo redujo la α2δ-1 de la membrana sin acelerar su retirada. Lo único que queda es que frenó el envío del canal hacia la terminal. Modular es eso: cambiar cuántos canales llegan, no tapar los que ya están. Menos canales en la terminal, menos calcio con cada potencial de acción, menos liberación de neurotransmisores excitatorios. Que la nomenclatura nomenclatura basada en neurociencias la etiquete como bloqueador de canal de calcio dependiente de voltaje es una simplificación de la etiqueta, no una descripción del mecanismo. La distinción vale un examen y, sobre todo, evita el error clínico de esperar de ella lo que se espera de una benzodiacepina.
Dosis y farmacocinética
Se empieza con 75 miligramos dos veces al día. El rango habitual va de 150 a 600 miligramos al día en dos o tres tomas. La vida media es de 6 horas. Metabolismo: Prácticamente nulo: se elimina íntegra por el riñón, sin citocromo P450. Requiere ajuste por función renal, que es el único factor que cambia de verdad sus concentraciones..
Cómo se sube y cómo se baja
Se puede subir más rápido que la gabapentina por su cinética lineal, pero la titulación rápida es justamente lo que aparece en los casos de delirium descritos. No se suspende de golpe: hay síndrome de retirada, y en uso anticonvulsivo riesgo de crisis. Ajuste obligatorio por filtrado glomerular.
Para qué se usa
Indicaciones: Es el ejemplo de libro de que aprobado no es una propiedad de la molécula, y aquí están las dos listas para compararlas… Unión Europea (E M A, Lyrica, autorizada el 5 de julio de 2004). Tres indicaciones: dolor neuropático periférico y central en adultos; adyuvante en crisis parciales con o sin generalización secundaria en adultos; y trastorno de ansiedad generalizada en adultos… Estados Unidos. Cinco indicaciones: dolor neuropático de la neuropatía diabética periférica, neuralgia posherpética, adyuvante en crisis de inicio parcial en adultos, fibromialgia, y dolor neuropático por lesión medular. La ansiedad no está, y la fibromialgia y la lesión medular, que sí están aquí, no figuran en la europea. Las dos agencias miraron los mismos ensayos y salieron con listas distintas… Dónde está controlada. Estados Unidos: lista V, y lo dice la propia etiqueta (LYRICA is a Schedule V controlled substance), a diferencia de la gabapentina, que no está controlada a nivel federal. Reino Unido: clase C de la Misuse of Drugs Act 1971 y lista 3 de las Misuse of Drugs Regulations 2001, desde el 1 de abril de 2019, junto con la gabapentina. Colombia: no aparece en los listados de la Resolución 116 del 27 de enero de 2026 del Ministerio de Salud… Fuera de ficha técnica: TOC resistente (tercera línea según la guía CANMAT/ICOCS 2025) e insomnio. Hueco declarado: solo se cotejaron la E M A, la F D A, el Reino Unido y Colombia. El resto de América Latina no se ha comprobado, y estos listados cambian: consulta la normativa vigente donde ejerzas. Dos lecturas del mismo fármaco, y conviene tener las dos. La prudente es Hong 2021 (Mol Psychiatry 2022;27:1339 a 49): en ansiedad, efecto consistente frente a placebo, con la señal más limpia en ansiedad preoperatoria (DME −0,55; intervalo de confianza del noventa y cinco por ciento −0,92 a −0,18); en insomnio, no concluyente; y en trastorno bipolar, ni un solo ensayo doble ciego. La entusiasta es el metaanálisis de Cardoner 2025 (Front Pharmacol 16:1483770), con 14 estudios y 4.822 pacientes, que concluye que la pregabalina es más eficaz y mejor tolerada que los tratamientos de primera línea en el trastorno de ansiedad generalizada: HAM-A con diferencia de medias −1,23 a las 2 semanas, −1,12 a las 4, −2,50 a las 8 y −3,31 entre los 6 meses y el año; tasa de respuesta odds ratio 1,51 (1,31 a 1,75); abandonos odds ratio 0,80 (0,70 a 0,91). Antes de repetir esas cifras, dos reservas. La primera: uno de sus autores figura con afiliación al departamento médico de Viatris, un fabricante del fármaco; eso no invalida el trabajo, pero se declara. La segunda: en su propio resumen, la diferencia de medias a las 12 semanas aparece con signo positivo (0,99; 0,35 a 1,63) en una lista de diferencias negativas, lo que no cuadra con la dirección del resto; no hemos podido resolver esa inconsistencia contra el texto completo y por eso ese dato concreto no se usa aquí.
Lo que lo distingue
Es el único gabapentinoide con indicación aprobada para un trastorno psiquiátrico, y solo a un lado del Atlántico: en Europa sí, en Estados Unidos no.
Efectos adversos
Lo frecuente: Mareo y somnolencia son los dos más frecuentes y la causa habitual de abandono. También aumento de peso, edema periférico, visión borrosa, sequedad de boca y ataxia. Lo grave, aunque sea raro: Depresión respiratoria con opioides y otros depresores centrales, como la gabapentina. Delirium con alucinaciones visuales: descrito en casos clínicos y ausente de la ficha técnica y de los ensayos. En el caso de Bhatt, un hombre de 60 años con neuropatía diabética desarrolló, al quinto día con 100 miligramos tres veces al día, alucinaciones visuales angustiantes y desorientación que se resolvieron por completo tres días después de retirar el fármaco… Uso indebido y dependencia. Es el apartado largo de esta ficha, y tiene que serlo. Tres hechos que solo sirven juntos: el riesgo es real, es mayor que el de la gabapentina, y es menor que el de las benzodiacepinas y demás sedantes clásicos. Quien se queda con uno solo de los tres receta mal, por miedo o por confianza… 1 · Por qué esta y no la otra, si la diana es la misma. Bonnet y Scherbaum (Fortschr Neurol Psychiatr 2017;86:82 a 105) reunieron 14 estudios clínico-epidemiológicos y 38 casos o series. Quienes consumen gabapentinoides de forma no médica prefieren la pregabalina, y dicen por qué: la euforia llega antes y más fuerte que con gabapentina oral. La explicación está dos secciones más arriba, en Perfil de dianas: la absorción rápida, completa y no saturable que hace que esta molécula sea predecible es exactamente la que entrega el pico. O sea que la misma farmacocinética que la hace predecible es la que la hace adictiva. El patrón por dosis que describen: ansiolítica a dosis terapéuticas, estimulante por debajo, y sedante según se sube… 2 · Las cifras, con su denominador. Y ojo, porque son de gabapentinoides como clase, no de pregabalina sola: Evoy 2017 (Drugs 77:403 a 426), sobre 59 estudios, estimó una prevalencia de uso indebido del 1,6 por ciento en población general que sube a un rango de 3 por ciento a 68 por ciento entre personas que consumen opioides, y ese rango tan ancho ya dice que la cifra depende enteramente de a quién se mire. Una base internacional de farmacovigilancia recogió 11.940 notificaciones entre 2004 y 2015, y más del 75 por ciento son posteriores a 2012. La actualización de 2021 (Drugs 81:125 a 156) añadió 55 estudios y cambió el acento: el mayor factor de riesgo es el trastorno por uso de opioides, y lo nuevo y más preocupante no es la prevalencia sino el daño: más uso hospitalario y mayor riesgo de muerte por sobredosis de opioides… 3 · El contrapeso, que es del mismo trabajo y casi nunca se cita. En todo ese material, Bonnet y Scherbaum encontraron solo cuatro personas que cumplieran criterios conductuales de dependencia sin otro trastorno por uso de sustancias, y los cuatro usaban pregabalina. No hallaron ningún caso de deterioro social atribuible, ni una sola persona que pidiera tratamiento por su consumo de gabapentina o pregabalina. Aplicando el algoritmo de Griffith y Johnson para valorar sedantes, sitúan el riesgo global de daño y dependencia por debajo del de otros sedantes y estimulantes, con la pregabalina algo más arriesgada que la gabapentina. (Este artículo está publicado en alemán; aquí se ha leído su resumen en inglés, no el texto completo.).. 4 · La dependencia física es otra cosa, y esa sí es frecuente. Tolerancia y síntomas de retirada aparecen también en el uso médico correcto, y conviene no confundirlas con adicción. Ishikawa 2021 (Neuropsychopharmacol Rep 41:434 a 9) describió tres casos propios y revisó seis publicados de retirada a dosis normales: entre 150 y 600 miligramos al día, con tiempos de uso que iban de unas semanas a años, y la mitad de ellos sin ningún trastorno mental ni por sustancias. Los síntomas fueron psicopatológicos en cinco (insomnio y ansiedad sobre todo), vegetativos en tres y neurológicos o físicos en tres. Y el dato que cambia la práctica: bastaron dos meses de tratamiento para que hubiera retirada. La regla de no suspenderla de golpe es para el paciente que la toma como se le indicó, y no solo para el que abusa… 5 · Las muertes, dichas como están. Se describen sobre todo en personas dependientes de opioides y policonsumidoras, y predominantemente con sobredosis masiva de pregabalina. Los propios autores dejan abierto si el gabapentinoide fue la causa principal o un acompañante en una mezcla, y por eso la duda se publica aquí en vez de resolverse por nuestra cuenta… 6 · Qué hacer con todo esto. La recomendación de esos autores es directa: en quien tiene o ha tenido un trastorno por uso de sustancias, evitarla; y si es imprescindible, por tiempo limitado y con vigilancia de la prescripción. Y la situación legal, que en la v9.50.0 era un hueco y ahora está cotejada: lista V en Estados Unidos por su propia etiqueta, clase C y lista 3 en el Reino Unido desde el 1 de abril de 2019, y sin control especial en Colombia según la Resolución 116 de enero de 2026. El detalle está en Indicaciones, junto a las aprobaciones de cada agencia.
Interacciones y contraindicaciones
Sin interacciones por citocromo P450. Las relevantes son farmacodinámicas: opioides, benzodiacepinas, alcohol y otros depresores centrales, con riesgo aditivo de sedación y depresión respiratoria. Hipersensibilidad. Precaución en insuficiencia renal, en el anciano, en el paciente que toma opioides y en el que tiene antecedente de consumo problemático.
Poblaciones especiales
Insuficiencia renal: ajuste obligatorio. Anciano: más sedación, más caídas y, por los casos descritos, más riesgo de delirium. Embarazo: datos limitados.
Antes de cerrar
Esto es material docente, no una guía de prescripción. Antes de prescribir, confirma la dosis en la ficha técnica de tu país, porque cambia entre agencias. Y si oyes algo que no cuadra, escríbeme: la página tiene una sección de correcciones.
Este guion se genera a partir de los mismos campos que ves en la página, así que cuando la página se corrige, el audio se corrige con ella. No sustituye a la ficha: es un repaso.
Lo que necesitas para prescribir con criterio.
Lo mínimo
Lo que necesitas si solo tienes cuarenta segundos.
El efecto cognitivo está medido, y en gente sana.
Revisado: sep 2026
1De un vistazo
2Mecanismo y farmacología
Perfil de receptores
Todavía no hay perfil de receptores para esta molécula. No figura en las fuentes que utiliza este material (Siafis 2018 para los antagonistas D2; Owens 1997 para los ISRS). Preferimos dejar el hueco antes que dibujar un radar sin respaldo.
Nomenclatura NbN
DianaGlutamato, GABA
Modo de acciónBloqueador de canal de calcio dependiente de voltaje
ligando de la subunidad α2δ del canal de calcio dependiente de voltaje, la misma diana que la gabapentina; tampoco se une a receptores ni al transportador de GABA
Valen aquí las dos advertencias de la gabapentina: «bloqueador» es el término de la NbN, pero el mecanismo establecido es unirse a la subunidad α2δ y reducir la entrada de calcio (modulación, no oclusión del poro), y el dominio «Glutamato/GABA» no significa que el fármaco actúe sobre el GABA. Y atención a lo que esto enseña: la NbN le da a la pregabalina exactamente la misma línea que a la gabapentina. Compartir clasificación no es compartir evidencia: en trastorno bipolar, la gabapentina tiene cuatro ensayos doble ciego y la pregabalina no tiene ninguno.
Neuroscience-based Nomenclature (ECNP). Clasificación tomada de Zemach S, Zohar J. The importance of proper naming – a review of Neuroscience-based Nomenclature (NbN). Asian J Psychiatry. 2025;103:104317, tabla 3, leída el 14 de septiembre de 2026, no de la sesión de nbn2r.com del resto del catálogo. El detalle de afinidades está en «Perfil de dianas»; el mecanismo, en «Mecanismo».
6 horas
Prácticamente nulo: se elimina íntegra por el riñón, sin citocromo P450. Requiere ajuste por función renal, que es el único factor que cambia de verdad sus concentraciones.
Sin afinidad relevante por receptores de neurotransmisor ni por transportadores de monoaminas. Lo que la separa de la gabapentina está aquí, en la absorción, y también está medido. Bockbrader 2010 (J Clin Pharmacol 50:941-50) reunió cinco estudios en voluntarios sanos, de dosis única y de dosis repetidas, y el resultado es el reverso exacto del de la gabapentina: la biodisponibilidad oral es de alrededor del 90 % y, lo que más importa, es independiente de la dosis y de cuántas veces al día se dé. La absorción es rápida (concentración máxima entre 0,7 y 1,3 horas), la semivida ronda las 6 horas y el estado de equilibrio se alcanza en uno o dos días. Corregido por biodisponibilidad, su aclaramiento plasmático equivale al renal: no hay eliminación no renal que complique nada. La comparación directa de las dos, en un solo sitio, está en Bockbrader 2010 (Clin Pharmacokinet 49:661-9): la gabapentina se absorbe por un proceso saturable, de orden cero, y su biodisponibilidad cae del 60 % al 33 % entre 900 y 3.600 mg/día; la pregabalina se absorbe por un proceso lineal, de primer orden, y se queda en ≥ 90 % sea cual sea la dosis. Y se comprobó fuera del voluntario sano, que es donde estas cosas suelen romperse: Bockbrader 2011 (Epilepsia 52:248-57) modeló 5.583 concentraciones de 1.723 personas (sanos, insuficiencia renal, epilepsia parcial y dolor crónico) y encontró que el aclaramiento es proporcional al de creatinina y no depende del sexo, la raza, la edad, la dosis diaria ni la pauta, y que los antiepilépticos concomitantes no lo alteran. La traducción clínica: con la pregabalina, doblar la dosis dobla la concentración, justo lo que no se puede decir de la gabapentina.
3Dosificación
75 mg dos veces al día
150–600 mg/día en dos o tres tomas
600 mg/día
Se puede subir más rápido que la gabapentina por su cinética lineal, pero la titulación rápida es justamente lo que aparece en los casos de delirium descritos. No se suspende de golpe: hay síndrome de retirada, y en uso anticonvulsivo riesgo de crisis. Ajuste obligatorio por filtrado glomerular.
4Uso clínico, efectos y precauciones
Es el ejemplo de libro de que «aprobado» no es una propiedad de la molécula, y aquí están las dos listas para compararlas.
Unión Europea (EMA, Lyrica, autorizada el 5 de julio de 2004). Tres indicaciones: dolor neuropático periférico y central en adultos; adyuvante en crisis parciales con o sin generalización secundaria en adultos; y trastorno de ansiedad generalizada en adultos.
Estados Unidos (FDA). Cinco indicaciones: dolor neuropático de la neuropatía diabética periférica, neuralgia posherpética, adyuvante en crisis de inicio parcial en adultos, fibromialgia, y dolor neuropático por lesión medular. La ansiedad no está, y la fibromialgia y la lesión medular, que sí están aquí, no figuran en la europea. Las dos agencias miraron los mismos ensayos y salieron con listas distintas.
Dónde está controlada. Estados Unidos: lista V, y lo dice la propia etiqueta («LYRICA is a Schedule V controlled substance»), a diferencia de la gabapentina, que no está controlada a nivel federal. Reino Unido: clase C de la Misuse of Drugs Act 1971 y lista 3 de las Misuse of Drugs Regulations 2001, desde el 1 de abril de 2019, junto con la gabapentina. Colombia: no aparece en los listados de la Resolución 116 del 27 de enero de 2026 del Ministerio de Salud.
Fuera de ficha técnica: TOC resistente (tercera línea según la guía CANMAT/ICOCS 2025) e insomnio. Hueco declarado: solo se cotejaron la EMA, la FDA, el Reino Unido y Colombia. El resto de América Latina no se ha comprobado, y estos listados cambian: consulta la normativa vigente donde ejerzas.
Mareo y somnolencia son los dos más frecuentes y la causa habitual de abandono. También aumento de peso, edema periférico, visión borrosa, sequedad de boca y ataxia.
Depresión respiratoria con opioides y otros depresores centrales, como la gabapentina. Delirium con alucinaciones visuales: descrito en casos clínicos y ausente de la ficha técnica y de los ensayos. En el caso de Bhatt, un hombre de 60 años con neuropatía diabética desarrolló, al quinto día con 100 mg tres veces al día, alucinaciones visuales angustiantes y desorientación que se resolvieron por completo tres días después de retirar el fármaco.
Uso indebido y dependencia. Es el apartado largo de esta ficha, y tiene que serlo. Tres hechos que solo sirven juntos: el riesgo es real, es mayor que el de la gabapentina, y es menor que el de las benzodiacepinas y demás sedantes clásicos. Quien se queda con uno solo de los tres receta mal, por miedo o por confianza.
1 · Por qué esta y no la otra, si la diana es la misma. Bonnet y Scherbaum (Fortschr Neurol Psychiatr 2017;86:82-105) reunieron 14 estudios clínico-epidemiológicos y 38 casos o series. Quienes consumen gabapentinoides de forma no médica prefieren la pregabalina, y dicen por qué: la euforia llega antes y más fuerte que con gabapentina oral. La explicación está dos secciones más arriba, en «Perfil de dianas»: la absorción rápida, completa y no saturable que hace que esta molécula sea predecible es exactamente la que entrega el pico. O sea que la misma farmacocinética que la hace predecible es la que la hace adictiva. El patrón por dosis que describen: ansiolítica a dosis terapéuticas, estimulante por debajo, y sedante según se sube.
2 · Las cifras, con su denominador. Y ojo, porque son de gabapentinoides como clase, no de pregabalina sola: Evoy 2017 (Drugs 77:403-426), sobre 59 estudios, estimó una prevalencia de uso indebido del 1,6 % en población general que sube a un rango de 3 % a 68 % entre personas que consumen opioides, y ese rango tan ancho ya dice que la cifra depende enteramente de a quién se mire. Una base internacional de farmacovigilancia recogió 11.940 notificaciones entre 2004 y 2015, y más del 75 % son posteriores a 2012. La actualización de 2021 (Drugs 81:125-156) añadió 55 estudios y cambió el acento: el mayor factor de riesgo es el trastorno por uso de opioides, y lo nuevo y más preocupante no es la prevalencia sino el daño: más uso hospitalario y mayor riesgo de muerte por sobredosis de opioides.
3 · El contrapeso, que es del mismo trabajo y casi nunca se cita. En todo ese material, Bonnet y Scherbaum encontraron solo cuatro personas que cumplieran criterios conductuales de dependencia sin otro trastorno por uso de sustancias, y los cuatro usaban pregabalina. No hallaron ningún caso de deterioro social atribuible, ni una sola persona que pidiera tratamiento por su consumo de gabapentina o pregabalina. Aplicando el algoritmo de Griffith y Johnson para valorar sedantes, sitúan el riesgo global de daño y dependencia por debajo del de otros sedantes y estimulantes, con la pregabalina «algo más arriesgada» que la gabapentina. (Este artículo está publicado en alemán; aquí se ha leído su resumen en inglés, no el texto completo.)
4 · La dependencia física es otra cosa, y esa sí es frecuente. Tolerancia y síntomas de retirada aparecen también en el uso médico correcto, y conviene no confundirlas con adicción. Ishikawa 2021 (Neuropsychopharmacol Rep 41:434-9) describió tres casos propios y revisó seis publicados de retirada a dosis normales: entre 150 y 600 mg/día, con tiempos de uso que iban de unas semanas a años, y la mitad de ellos sin ningún trastorno mental ni por sustancias. Los síntomas fueron psicopatológicos en cinco (insomnio y ansiedad sobre todo), vegetativos en tres y neurológicos o físicos en tres. Y el dato que cambia la práctica: bastaron dos meses de tratamiento para que hubiera retirada. La regla de no suspenderla de golpe es para el paciente que la toma como se le indicó, y no solo para el que abusa.
5 · Las muertes, dichas como están. Se describen sobre todo en personas dependientes de opioides y policonsumidoras, y predominantemente con sobredosis masiva de pregabalina. Los propios autores dejan abierto si el gabapentinoide fue la causa principal o un acompañante en una mezcla, y por eso la duda se publica aquí en vez de resolverse por nuestra cuenta.
6 · Qué hacer con todo esto. La recomendación de esos autores es directa: en quien tiene o ha tenido un trastorno por uso de sustancias, evitarla; y si es imprescindible, por tiempo limitado y con vigilancia de la prescripción. Y la situación legal, que en la v9.50.0 era un hueco y ahora está cotejada: lista V en Estados Unidos por su propia etiqueta, clase C y lista 3 en el Reino Unido desde el 1 de abril de 2019, y sin control especial en Colombia según la Resolución 116 de enero de 2026. El detalle está en «Indicaciones», junto a las aprobaciones de cada agencia.
Hipersensibilidad. Precaución en insuficiencia renal, en el anciano, en el paciente que toma opioides y en el que tiene antecedente de consumo problemático.
Dos lecturas del mismo fármaco, y conviene tener las dos. La prudente es Hong 2021 (Mol Psychiatry 2022;27:1339-49): en ansiedad, efecto consistente frente a placebo, con la señal más limpia en ansiedad preoperatoria (DME −0,55; IC 95 % −0,92 a −0,18); en insomnio, no concluyente; y en trastorno bipolar, ni un solo ensayo doble ciego. La entusiasta es el metaanálisis de Cardoner 2025 (Front Pharmacol 16:1483770), con 14 estudios y 4.822 pacientes, que concluye que la pregabalina es más eficaz y mejor tolerada que los tratamientos de primera línea en el trastorno de ansiedad generalizada: HAM-A con diferencia de medias −1,23 a las 2 semanas, −1,12 a las 4, −2,50 a las 8 y −3,31 entre los 6 meses y el año; tasa de respuesta OR 1,51 (1,31–1,75); abandonos OR 0,80 (0,70–0,91). Antes de repetir esas cifras, dos reservas. La primera: uno de sus autores figura con afiliación al departamento médico de Viatris, un fabricante del fármaco; eso no invalida el trabajo, pero se declara. La segunda: en su propio resumen, la diferencia de medias a las 12 semanas aparece con signo positivo (0,99; 0,35–1,63) en una lista de diferencias negativas, lo que no cuadra con la dirección del resto; no hemos podido resolver esa inconsistencia contra el texto completo y por eso ese dato concreto no se usa aquí.
Sin interacciones por citocromo P450. Las relevantes son farmacodinámicas: opioides, benzodiacepinas, alcohol y otros depresores centrales, con riesgo aditivo de sedación y depresión respiratoria.
Insuficiencia renal: ajuste obligatorio. Anciano: más sedación, más caídas y, por los casos descritos, más riesgo de delirium. Embarazo: datos limitados.
5Posición en guías
Las tres guías de referencia no están todas recogidas para esta ficha. Falta la posición de al menos una de las tres (APA, CANMAT, NICE), así que no se muestra la comparación: media comparación se lee como acuerdo y no lo es.
6Lo que lo distingue
El efecto cognitivo está medido, y en gente sana. Salinsky 2010 (Neurology 2010;74(9):755-61 · doi:10.1212/WNL.0b013e3181d25b34) aleatorizó a 32 voluntarios sanos a pregabalina o placebo, tituló durante 8 semanas hasta 600 mg/día y midió a las 12 semanas. Tres de las seis medidas cognitivas principales (Dígito-Símbolo, Stroop y fluencia verbal, COWA) empeoraron con pregabalina frente a placebo (p < 0,05). Es evidencia de clase I. Y el detalle que lo hace más útil: las quejas subjetivas de neurotoxicidad acompañaron a los hallazgos objetivos (p < 0,01), que es justo lo que no suele ocurrir: cuando un paciente decía que el fármaco lo tenía espeso, los tests le daban la razón. Y la ansiedad preoperatoria, que es donde el metaanálisis veía más claro, es donde los ensayos nuevos fallan. Nimmaanrat 2023 (Sci Rep 13:9391) comparó pregabalina (75 mg la noche antes y 150 mg dos horas antes) con diazepam y placebo en 224 pacientes: no demostró no-inferioridad frente a diazepam, y ninguno de los dos redujo significativamente la ansiedad preoperatoria frente a placebo; sí hubo más sedación (p = 0,008). Y Mieszczański, en 90 pacientes de gastrectomía vertical, encontró que 150 mg preoperatorios no redujeron el consumo total de oxicodona; la única diferencia fue un dolor algo menor a la sexta hora (2,16 frente a 2,64; p = 0,047), y los autores concluyen que no apoya su uso rutinario. El metaanálisis no miente; la diferencia está entre promediar ensayos viejos y volver a medir. Y en TOC, tercera línea, con la lección de siempre al lado. La guía CANMAT/ICOCS 2025 (J Psychiatr Res. 2026;199:404-488) coloca la pregabalina adyuvante como tercera línea en el TOC resistente, con nivel 3 de evidencia: un solo ensayo aleatorizado (Mowla y Ghaedsharaf 2020), dosis media de 185,9 mg/día, 12 semanas, con una tasa de respuesta (reducción del Y-BOCS ≥ 35 %) del 57 % frente al 7 % con placebo. Un ensayo único, por llamativa que sea la diferencia, es exactamente lo que significa «tercera línea». Y ahora mire la gabapentina en la misma tabla: nivel 2 y negativa. Mismo mecanismo, misma subunidad, misma guía, y una está recomendada y la otra no. Es el mismo argumento que el bipolar, al revés: allí la gabapentina tiene los ensayos y la pregabalina no; aquí es la pregabalina la que tiene el ensayo positivo. «Gabapentinoides» es una palabra que junta dos fármacos cuya evidencia no se parece en nada. Un apunte sobre cómo la guía describe el mecanismo, porque conviene leer con ojo crítico incluso una guía internacional: dice que la pregabalina reduce la liberación de glutamato «inhibiendo canales de sodio y de calcio dependientes de voltaje». Lo del sodio no le corresponde, porque eso es de la lamotrigina, y lo del calcio es, como se explica en «Mecanismo», unión a la subunidad α2δ con freno del tránsito del canal, no bloqueo del poro. La recomendación clínica de la guía no depende de ese detalle; la frase mecanicista, sí está de más.
Las 10 referencias que cita esta ficha
- Hong JSW, Atkinson LZ, Al-Juffali N, Awad A, Geddes JR, Tunbridge EM, Harrison PJ, Cipriani A. Gabapentin and pregabalin in bipolar disorder, anxiety states, and insomnia: systematic review, meta-analysis, and rationale. Mol Psychiatry. 2022;27(3):1339-49. doi:10.1038/s41380-021-01386-6
- Salinsky M, Storzbach D, Munoz S. Cognitive effects of pregabalin in healthy volunteers: a double-blind, placebo-controlled trial. Neurology. 2010;74(9):755-61. doi:10.1212/WNL.0b013e3181d25b34 · PMID 20194915
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7Práctica de recuperación
Antes de cerrar la página
Responde de memoria y solo después mira las opciones. Releer no consolida; recuperar sí.
01 Según Hong 2021, ¿cuántos ensayos doble ciego de pregabalina hay en trastorno bipolar?
Ninguno. La gabapentina tiene cuatro; la pregabalina, cero. Es la diferencia que la palabra «gabapentinoides» esconde al tratarlas como intercambiables.
02 ¿Cuál de estas frases describe bien lo que hace la pregabalina sobre su diana?
Modula el canal, no lo bloquea: se une a una subunidad auxiliar y reduce cuántos canales llegan a la terminal. La NbN la etiqueta como «bloqueador de canal de calcio dependiente de voltaje», y hay que reconocer ese término al leer, pero el mecanismo no es ocluir el poro. Y no toca el sistema GABA, pese a que el nombre lo lleve dentro.
03 Quienes consumen gabapentinoides de forma no médica prefieren la pregabalina a la gabapentina. ¿Por qué?
La misma cinética que la hace cómoda en la consulta (rápida, completa y no saturable) es la que la hace más atractiva para el consumo no médico. La absorción saturable de la gabapentina entrega un pico más plano. Ninguna de las dos toca el receptor GABA-A, y ninguna de las dos se metaboliza.
04 En el ensayo de Salinsky en voluntarios sanos, ¿qué pasó con las quejas subjetivas?
Tres de seis medidas cognitivas empeoraron (p < 0,05) y las quejas en la escala de neurotoxicidad las acompañaron (p < 0,01). Es lo contrario de lo habitual, y por eso conviene tomarse en serio al paciente que dice que el fármaco lo tiene espeso.
05 ¿Por qué la pregabalina tiene una relación dosis-concentración más predecible que la gabapentina?
La gabapentina se absorbe por un transportador saturable; la pregabalina no. Ninguna de las dos se metaboliza de forma relevante: las dos se eliminan por el riñón y las dos requieren ajuste renal.
Todavía no hay perfil de afinidad para este fármaco.
No figura en las fuentes que utiliza este material (Siafis 2018 para los antagonistas D2; Owens 1997 para los ISRS). Preferimos dejar el hueco antes que mostrar un valor sin respaldo.
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