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Gobernanza

Política editorial

Cómo se elige lo que entra, qué fuentes se admiten y qué se hace cuando no hay dato.

Quién escribe

Todo el contenido clínico de este sitio lo escribe José Mantilla Rivas, MD, psiquiatra de interconsulta y docente. No hay redactores externos ni contenido patrocinado.

Qué fuentes se admiten, y en qué orden

La jerarquía es esta, de mayor a menor peso:

  1. Etiqueta reguladora (FDA, EMA, AEMPS, INVIMA) para dosis, indicaciones, contraindicaciones y advertencias enmarcadas.
  2. Metaanálisis y revisiones sistemáticas para tamaños de efecto.
  3. Guías de práctica clínica nombradas, con su año y su nivel de recomendación, para la posición terapéutica.
  4. Ensayos clínicos aleatorizados individuales, con su identificador de ClinicalTrials.gov.
  5. Revisiones narrativas y consensos de expertos, solo cuando no existe nada de lo anterior, y siempre etiquetados como tales.

Cada referencia lleva su nivel declarado junto a la cita. Una nota de prensa no se presenta con el mismo aspecto que un metaanálisis, porque no vale lo mismo.

La regla del hueco

Cuando no hay dato, esta página lo dice. Un campo vacío se lee como «no aplica», una afirmación que casi nunca es cierta. Por eso el hueco se declara con su razón concreta, y esa razón se escribe siempre igual en todo el sitio.

Preferimos dejar el hueco antes que mostrar un valor sin respaldo.

Superlativos

No se escribe «el que más» ni «el mayor» sin haberlo comprobado contra la tabla completa. La fórmula es siempre la del contraste: «de los que más X: [cifra], por detrás de [A] y [B]». Un ranking parcial no se presenta como global.

Cada cuánto se revisa

Cada ficha se revisa al menos una vez al año, y fuera de ese plazo siempre que ocurra algo que pueda cambiar lo que dice: un cambio en la etiqueta reguladora, una advertencia nueva, un metaanálisis que mueva la conclusión, o un aviso de error que llegue por la página de correcciones. La fecha que aparece en cada página es la de su última revisión real, no la de la última vez que se tocó una coma.

La periodicidad es un compromiso, no una promesa de que todo esté siempre al día: con sesenta fichas, entre una revisión y la siguiente puede aparecer un dato nuevo. Por eso la fecha va a la vista en cada página, y por eso el canal de correcciones está abierto.

Asistencia de inteligencia artificial

Sí, se usa, y conviene decir exactamente para qué. Este sitio se redacta y se mantiene con asistencia de modelos de lenguaje. Los uso para ordenar y redactar el material, para escribir el código del sitio, para preparar tablas y figuras a partir de datos que ya tengo, y como primer lector crítico de lo que escribo: es notablemente bueno encontrando contradicciones entre dos partes de una misma página.

Lo que no hace. No elige las fuentes, no decide qué entra ni con qué grado de evidencia, y su respuesta nunca es la fuente de una cifra. Ningún dato clínico (una dosis, una Ki, una indicación, un intervalo de confianza) se publica porque un modelo lo haya dicho: se publica porque está en la etiqueta reguladora o en el artículo que se cita, y ahí puedes ir tú a comprobarlo. Cuando una cifra no se pudo verificar, la página lo dice en vez de publicarla.

De quién es la responsabilidad. Mía, entera. Un error redactado con ayuda de una máquina es exactamente igual de mío que uno escrito a mano, y se corrige igual. Si encuentras uno, la página de correcciones explica cómo avisar.

Lo digo con este detalle por la misma razón por la que el sitio declara sus huecos: quien lee material clínico tiene derecho a saber cómo se hizo, y una declaración vaga, «se utilizan herramientas de IA», no le sirve para juzgar nada.

Qué no es este sitio

Material educativo. No sustituye el juicio clínico ni las guías vigentes, no da recomendaciones para pacientes concretos y no reemplaza la ficha técnica del producto en tu país.

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