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1Hiperprolactinemia

Una paciente de veintiséis años lleva cuatro meses con risperidona y la psicosis cedió. Dejó de menstruar al segundo mes y no lo ha contado: nadie se lo ha preguntado, y no se le había ocurrido que tuviera que ver con la pastilla. Cuando por fin sale en la consulta, la discusión ya no es si el fármaco funciona, porque funciona, sino si se puede pagar menos por lo que está funcionando.

El problema El mismo bloqueo D2 que trata la psicosis quita el freno que la dopamina ejerce sobre los lactotropos, y la hipófisis está fuera de la barrera hematoencefálica, así que ese efecto es periférico. El umbral de hiperprolactinemia aparece hacia el 73 % de ocupación D2 y la ventana terapéutica va del 65 al 80 %: para muchos pacientes no existe una dosis que trate sin subir la prolactina.1 Lo que queda por decidir, qué añadir, a qué cambiar y qué vigilar, no vale lo mismo en evidencia, y por eso va abajo por separado.

Por qué ocurre

La dopamina inhibe de forma continua la secreción de prolactina actuando sobre los receptores D2 de los lactotropos hipofisarios. Bloquear el D2 quita ese freno. La clave anatómica es que la hipófisis está fuera de la barrera hematoencefálica: el efecto antipsicótico es central y el prolactinémico es periférico, así que se disocian. Los fármacos que penetran peor en el cerebro, como la amisulprida, la sulpirida y la risperidona, alcanzan más ocupación D2 hipofisaria a dosis terapéuticas y suben más la prolactina.1

El freno que se quita, y por qué la hipófisis queda fuera

Sin fármaco · el freno está puesto

Control normal de la prolactina Una neurona del hipotálamo suelta dopamina, que baja por el tallo hipofisario y ocupa el receptor D2 del lactotropo. El freno está puesto y sale poca prolactina. Una línea discontinua marca la barrera hematoencefálica y deja la hipófisis por debajo de ella, es decir, fuera. hipotálamo barrera hematoencefálica hipófisis fuera de la barrera D2 lactotropo poca prolactina

Con antagonista D2 · el freno desaparece

Qué cambia al bloquear el receptor D2 El antipsicótico ocupa el receptor D2 del lactotropo, de modo que la dopamina que baja por el tallo ya no puede unirse y se queda fuera. Al perderse el freno, el lactotropo suelta mucha más prolactina. La hipófisis sigue por debajo de la línea de la barrera hematoencefálica: el fármaco llega ahí sin cruzarla. hipotálamo barrera hematoencefálica hipófisis fuera de la barrera D2 lactotropo mucha prolactina

Lo que hay que mirar es la línea discontinua. Para tratar la psicosis el fármaco tiene que cruzarla; para subir la prolactina, no: la hipófisis está por debajo. Por eso los dos efectos se separan, y por eso los que penetran peor en el cerebro suben más la prolactina, porque les basta con la parte fácil. Es un dibujo esquemático: no lleva ninguna cifra.

La hipótesis de disociación rápida explica una parte, porque la clozapina y la quetiapina se sueltan rápido del receptor, pero no basta: la amisulprida se disocia rápido y aun así es de las que más suben la prolactina. El haloperidol señala el límite por el otro lado: se disocia lento, y es el ejemplo canónico de slow-off en la hipótesis de Kapur y Seeman, y también sube mucho la prolactina, de modo que subir la prolactina no distingue a los rápidos de los lentos. El aripiprazol no la eleva porque su agonismo parcial mantiene una activación basal del D2 hipofisario.1

La misma cerradura, dos llaves: qué pasa según cuántos D2 quedan ocupados

1 · Solo dopamina · freno puesto

El lactotropo con sus tres receptores D2 ocupados por dopamina Los tres receptores D2 del lactotropo están ocupados por dopamina. El freno funciona entero y la célula suelta muy poca prolactina. D2

Poca prolactina. Los tres receptores ocupados por dopamina: el freno funciona entero.

2 · Bloqueo parcial · freno a medias

Dopamina y fármaco compitiendo por los mismos receptores El fármaco ocupa dos de los tres receptores y la dopamina se queda con uno; otra molécula de dopamina llega y rebota, porque compiten por el mismo sitio. Con el freno a medias, la célula suelta más prolactina. La cantidad de dopamina no ha cambiado: lo que ha cambiado es cuánta consigue unirse. D2

Más prolactina. Dopamina y fármaco compiten por el mismo receptor: la que llega tarde rebota.

3 · Bloqueo alto · sin freno

Los tres receptores ocupados por el fármaco El fármaco ocupa los tres receptores y la dopamina rebota sin poder unirse a ninguno. Sin freno, la célula suelta mucha prolactina. La dopamina sigue estando ahí, y de hecho el bloqueo tiende a aumentar su liberación: lo único que ha caído es su ocupación del receptor. D2

Mucha prolactina. La dopamina sigue ahí; lo que ha caído es cuánta consigue unirse.

Las dos compiten por el mismo receptor, y de ahí sale todo lo demás. Dos cosas que se dicen mal a menudo: el antipsicótico no baja la dopamina, y de hecho tiende a aumentar su liberación; lo que baja es cuánta consigue unirse, y funciona como una escalera y no como un interruptor. Es un esquema: los peldaños no son cifras, y dónde empieza a llamarse hiperprolactinemia está medido en la caja de abajo. Por encima de esta escalera hay todavía otra situación, que ya no va de receptores sino de células que secretan por su cuenta: el prolactinoma, más abajo en esta misma sección.

El problema es que el umbral está dentro de la ventana terapéutica. En el estudio más grande (n = 481) el umbral de hiperprolactinemia fue del 73 % de ocupación D2 estriatal, con puntos de corte por fármaco de 68–70 % para risperidona, 77 % para olanzapina y 55 % para ziprasidona. La ventana terapéutica es 65–80 %, así que los cuatro umbrales caen dentro de ella o por debajo. Es decir: para muchos pacientes no hay una dosis que trate sin subir la prolactina.1 Es el precio de la dosis eficaz, y no un efecto de sobredosis.

Cuánto, y con qué fármaco

Cambio de prolactina frente a placebo · los dos extremos
Clozapinasolo 2 ensayos pequeños−77,05 ng/ml
Paliperidonala que más sube+48,51 ng/ml

−90 ng/ml+60 ng/ml

Metaanálisis en red de 90 estudios y 21 569 participantes.2 El valor de la clozapina no debe leerse como efecto terapéutico: los propios autores advierten que puede ser un artefacto estadístico por valores atípicos, porque solo hubo dos ensayos pequeños. La heterogeneidad fue alta justo para prolactina.

Los ocho fármacos con elevación significativa frente a placebo, en ese mismo metaanálisis, son olanzapina, asenapina, lurasidona, sertindol, haloperidol, amisulprida, risperidona y paliperidona, en un rango de +4,47 a +48,51 ng/ml.2 La presencia de la lurasidona ahí es contraintuitiva y conviene no esconderla.

Prevalencia de hiperprolactinemia por fármaco, en estudios individuales
FármacoPrevalenciaDetalle
Risperidona oral72–100 %73,8 % en el ECA más grande con datos de prolactina (n = 555, primer episodio). A 2 mg/día ya está por encima del límite: 76,1 ng/ml en mujeres.
Amisulprida41,9–85,7 %A 50 mg/día, prolactina media de 113 ng/ml.
Paliperidona palmitato38,8 %Análisis agrupado de 10 ECA, 3 173 pacientes.
Olanzapina6–60 %Dosis-dependiente.
Quetiapina0–29 %Elevaciones transitorias a las 2–3 h que se normalizan en 24 h.
Clozapina5–11 %Duplica la prolactina de forma transitoria 1–5 h tras la dosis.
Aripiprazol3,1–9 %De novo, de forma consistente entre estudios.

Todas de la misma revisión.1 Cuidado al compararlas entre sí: los puntos de corte de los ensayos van de 11 a 50 ng/ml, así que parte de la diferencia entre filas es de definición, no de fármaco.

En niños y adolescentes es peor. Metaanálisis en red de 5 ECA y 989 pacientes pediátricos: risperidona 4–6 mg/día sube la prolactina +55,06 ng/ml (IC 95 % 40,53–69,58).3

Qué consecuencias tiene

  • Menstruales y mamarias. Oligomenorrea o amenorrea en ~45 % de las mujeres con antipsicóticos convencionales; galactorrea ~19 %.4 En hombres el equivalente mamario es la ginecomastia, y también puede haber galactorrea, aunque es menos frecuente.4
  • Óseas. Densidad mineral ósea más baja en psicosis que en controles: columna lumbar SMD −0,95 (IC 95 % −1,23 a −0,66), cadera −0,53. Una mayor proporción de hiperprolactinemia modera esa pérdida.5 Y la asociación aparece también dentro del propio tratamiento: en 83 varones de 7 a 17 años con risperidona durante una media de 2,9 años, el 49 % tenía hiperprolactinemia, y la prolactina se asoció de forma inversa a la densidad trabecular del radio (p < 0,03) ajustando por desarrollo puberal, talla e IMC.6 No hay cifra de riesgo de fractura atribuible a la hiperprolactinemia.Existe el dato de densidad ósea, pero no un estudio que traduzca eso a fracturas en esta población. En el estudio de varones, de 13 fracturas documentadas ninguna ocurrió en los hiperprolactinémicos. La etiología es multifactorial, con el tabaquismo y el sedentarismo, y no está controlada. Es decir: la palabra osteoporosis aquí está sostenida por densidad medida, no por fracturas contadas.
  • Sexuales, con más cautela de la que se suele tener. Lo que se describe es pérdida de deseo en ambos sexos y, en hombres, disfunción eréctil y anorgasmia o eyaculación retardada.4 Pero la evidencia que lo atribuye a la prolactina es contradictoria e inconcluyente; «es altamente improbable que la elevación de prolactina sea la única causa». Dato que lo enmarca: ya hay disfunción sexual en ~50 % de las personas en riesgo ultra-alto de psicosis, antes de tomar ningún antipsicótico.1 Los cuatro dominios y lo que funciona en cada uno están en Disfunciones sexuales.
  • Cardiovascular, y el eslabón que falta. La prolactina se comporta como marcador pronóstico: en un metaanálisis de 23 596 adultos sin prolactinoma, estar en la categoría más alta de prolactina se asoció a más mortalidad total (HR ajustado 1,81; IC 95 % 1,43–2,30) y a más mortalidad cardiovascular (1,59; 1,04–2,42).7 Hay que leerlo con dos frenos: la heterogeneidad fue alta (I² del 82–89 % en los desenlaces cardiovasculares) y los propios autores piden validación antes de usar la prolactina para estratificar riesgo. Y falta el eslabón que convertiría esto en una razón para actuar.Esa cohorte es población general, no pacientes con hiperprolactinemia por antipsicóticos. No hay ningún estudio que demuestre que bajar la prolactina inducida por un antipsicótico reduzca eventos cardiovasculares. Lo más cercano, los agonistas dopaminérgicos en el prolactinoma, mejora peso, lípidos y glucosa de forma pequeña y con evidencia de calidad baja, y son desenlaces intermedios, no eventos.
  • En adolescentes, y aquí conviene ir contra lo que se teme. Los efectos adversos atribuibles a la prolactina son mucho más frecuentes en chicas: 18,5 % frente a 3,3 % en chicos, en 400 adolescentes de 12 a 17 años seguidos dos años con paliperidona.8 Pero el retraso del crecimiento y de la pubertad, que es lo que más se teme, no apareció en ese seguimiento: sin cambios clínicamente relevantes en las puntuaciones z de talla, peso ni IMC, y cerca del 90 % de quienes completaron los dos años alcanzó estadios de Tanner 4–5.8 Es un estudio abierto, post hoc y financiado por el fabricante, y dos años no son la talla adulta final. No hay ningún estudio de talla adulta final tras hiperprolactinemia por antipsicóticos en la adolescencia.Haría falta seguir hasta el cierre epifisario a una cohorte expuesta en la pubertad. No existe. Lo que sí está medido en adolescentes es la densidad ósea, que está arriba y es distinta de la talla. Lo que sí enseña la clínica es que las cifras pueden ser enormes: en una chica de 15 años con autismo grave y risperidona 0,5 mg dos veces al día desde los 13, la prolactina estaba en 3.053 mU/l (normal 0–500), con galactorrea y amenorrea secundaria; bajó a 958 mU/l en doce meses con cabergolina y resonancia hipofisaria normal.9 Ese caso trae además el detalle que ninguna guía menciona: las extracciones solo pudieron hacerse bajo anestesia, en procedimientos que ya estaban programados. Vigilar la prolactina no siempre es tan fácil como escribirlo.
  • Cáncer de mama. Existe una asociación epidemiológica prolactina–cáncer de mama, pero la causalidad no está establecida y la mayoría de estudios en pacientes tratados no encontraron riesgo aumentado. La prudencia razonable, más que la evidencia, aconseja evitar fármacos prolactinémicos con antecedente personal o familiar fuerte.1

Cuándo dejar de culpar al fármaco y buscar un prolactinoma. Los prolactinomas son la causa más frecuente de prolactina > 100 ng/ml. En un paciente con antipsicótico, cifras > 95–118 ng/ml obligan a considerar tumor hipofisario, y > 200 ng/ml casi siempre indican adenoma. Aviso: hay tumores que crecen sin subir la prolactina, así que vigilar solo la cifra no descarta una masa.1 Con amenorrea de un año o más, el estudio incluye densitometría.4

Manejo

  1. Metaanálisis Añadir aripiprazol a dosis baja

    Es la estrategia con más evidencia, y con diferencia. Metaanálisis de 5 ECA y 639 pacientes: normalización de la prolactina en el 79,1 %, diferencia de riesgo frente a placebo 0,76 (IC 95 % 0,67–0,85).10 Otro metaanálisis en red de 62 ECA y 5 550 participantes sitúa el aripiprazol a menos de 5 mg/día como lo más eficaz de nueve estrategias comparadas: −65,52 ng/ml frente a placebo.11 Una revisión sistemática lo dice sin rodeos: «en términos de niveles de evidencia, añadir aripiprazol es la primera opción a considerar».12

    Dos matices que cambian la práctica. Primero: 5 mg/día basta; por encima de 15 mg hay más sedación, insomnio y cefalea sin más eficacia.10 Segundo: funciona bien contra la hiperprolactinemia por risperidona y olanzapina, pero es menos eficaz contra la de las benzamidas, la amisulprida y la sulpirida.1 Y una advertencia de procedencia: 19 de los 21 estudios de uno de los metaanálisis son de China continental.13

  2. Estudios abiertos Cambiar a aripiprazol

    En 23 mujeres con hiperprolactinemia sintomática por risperidona o sulpirida, la prolactina bajó de 97,0 a 27,2 ng/ml durante la combinación y a 12,2 ng/ml al completar el cambio. En un estudio abierto de 269 pacientes, la prolactina volvió a rango normal en una semana.1 No son ensayos aleatorizados: la revisión sistemática identificó 9 estudios de cambio y no pudo metaanalizarlos.12

  3. Sin ensayo Reducir la dosis

    Tiene fundamento: el umbral de hiperprolactinemia está en el borde inferior de la ventana terapéutica, «lo que subraya la necesidad de usar la dosis más baja posible».1 Pero no hay ningún ECA de reducción de dosis con la prolactina como desenlace.Es la estrategia que más se hace y la que menos se ha estudiado. Se recomienda por fisiopatología, no por ensayo.

  4. Insuficiente Cabergolina o bromocriptina

    La revisión sistemática más completa encontró solo 6 estudios (3 de cabergolina, 2 de bromocriptina y 1 de terguride) y no pudo hacer metaanálisis.12 Esta página no da cifras de eficacia ni de seguridad para los agonistas dopaminérgicos aquí.No hay datos agrupados, y el riesgo teórico que más importa, exacerbar la psicosis, tampoco está cuantificado en las fuentes revisadas.

Las 13 fuentes de esta página

Numeradas para esta página. La lista completa del capítulo, con las 103 referencias y qué tipo de estudio es cada una, está en De dónde sale cada cifra.

  1. Peuskens J, Pani L, Detraux J, De Hert M. The effects of novel and newly approved antipsychotics on serum prolactin levels: a comprehensive review. CNS Drugs. 2014;28(5):421-53. PMID 24677189. https://doi.org/10.1007/s40263-014-0157-3
  2. Huhn M, Nikolakopoulou A, Schneider-Thoma J, et al. Comparative efficacy and tolerability of 32 oral antipsychotics for the acute treatment of adults with multi-episode schizophrenia: a systematic review and network meta-analysis. Lancet. 2019;394(10202):939-51. PMID 31303314. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(19)31135-3
  3. Balijepalli C, Druyts E, Zoratti MJ, et al. Change in prolactin levels in pediatric patients given antipsychotics for schizophrenia and schizophrenia spectrum disorders: a network meta-analysis. Schizophr Res Treatment. 2018;2018:1543034. PMID 29805808. https://doi.org/10.1155/2018/1543034
  4. Haddad PM, Wieck A. Antipsychotic-induced hyperprolactinaemia: mechanisms, clinical features and management. Drugs. 2004;64(20):2291-314. PMID 15456328. https://doi.org/10.2165/00003495-200464200-00003
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  6. Calarge CA, Zimmerman B, Xie D, Kuperman S, Schlechte JA. A cross-sectional evaluation of the effect of risperidone and selective serotonin reuptake inhibitors on bone mineral density in boys. J Clin Psychiatry. 2010;71(3):338-47. PMID 20331935. 83 varones de 7 a 17 anos, tratados una media de 2,9 anos. https://doi.org/10.4088/JCP.08m04595gre
  7. Papazoglou AS, Leite AR, Moysidis DV, et al. Serum prolactin levels and mortality in adults without prolactinoma: a meta-analysis. J Clin Endocrinol Metab. 2024;109(8):e1652-64. PMID 38366650. 28 estudios revisados, 14 agrupables, 23.596 personas. Poblacion general, no psiquiatrica. https://doi.org/10.1210/clinem/dgae087
  8. Gopal S, Lane R, Nuamah I, et al. Evaluation of potentially prolactin-related adverse events and sexual maturation in adolescents with schizophrenia treated with paliperidone extended-release for 2 years: a post hoc analysis of an open-label multicenter study. CNS Drugs. 2017;31(9):797-808. PMID 28660406. 400 adolescentes de 12 a 17 anos; 184 completaron los dos anos. Analisis post hoc, abierto y sin placebo, financiado por el fabricante. https://doi.org/10.1007/s40263-017-0437-9
  9. Giri D, Sanam T, Oppenheim A, Senniappan S, Das U. Management of risperidone induced hyperprolactinemia in an adolescent with severe autism. Horm Res Paediatr. 2015;84(Suppl 1):P3-1114. 54.º congreso de la ESPE, Barcelona. Un caso. Resumen de congreso: no esta indexado en PubMed y no tiene DOI, y por eso se cita solo para lo que un caso puede sostener. https://abstracts.eurospe.org/hrp/0084/hrp0084p3-1114
  10. Li X, Tang Y, Wang C. Adjunctive aripiprazole versus placebo for antipsychotic-induced hyperprolactinemia: meta-analysis of randomized controlled trials. PLoS One. 2013;8(8):e70179. PMID 23936389. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0070179
  11. Zhang L, Qi H, Xie YY, et al. Efficacy and safety of adjunctive aripiprazole, metformin, and paeoniae-glycyrrhiza decoction for antipsychotic-induced hyperprolactinemia: a network meta-analysis of randomized controlled trials. Front Psychiatry. 2021;12:728204. PMID 34658963. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2021.728204
  12. Labad J, Montalvo I, González-Rodríguez A, et al. Pharmacological treatment strategies for lowering prolactin in people with a psychotic disorder and hyperprolactinaemia: a systematic review and meta-analysis. Schizophr Res. 2020;222:88-96. PMID 32507371. https://doi.org/10.1016/j.schres.2020.04.031
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